
Los Mochitos están hechos para acompañar, jugar y abrazar todos los días.
Con algunos cuidados simples, pueden durar mucho tiempo y seguir siendo ese compañero especial.
Si tu Mochito se ensucia, limpialo con un paño húmedo y jabón neutro. Evitá lavarlo en el lavarropas. No uses lavandina ni productos fuertes. Si necesita una limpieza más profunda, lo ideal es hacerlo a mano y dejarlo secar al aire.
Una vez limpio, dejalo secar en un lugar ventilado. Evitá qué le pegue el sol directo por mucho tiempo y no uses secarropas. Un secado natural ayuda a que mantenga su forma y suavidad.

Cada Mochito es distinto.
Puede torcerse un poco, aplastarse o marcarse con el uso, y eso también es parte de su historia. No hace falta que esté siempre perfecto. Un Mochito querido se nota.