Mochitos nació de una idea simple:
no todos los juguetes tienen que ser perfectos para ser queridos.
En un mundo lleno de peluches iguales, caritas prolijas y sonrisas impecables, apareció la pregunta:
¿y si lo distinto también pudiera ser tierno?
Así empezaron a tomar forma los primeros Mochitos.
Peluches raros, desparejos, con caritas imperfectas y mucha personalidad. Peluches que no buscaban ser “lindos” en el sentido tradicional, sino generar vínculo, compañía y cariño.
Desde el primer momento, la intención fue clara:
crear peluches que los chicos puedan sentir como propios, y que los adultos puedan elegir con tranquilidad. Suaves, durables y hechos con cuidado, pero sin perder ese toque feíto que los hace únicos.
Cada Mochito es distinto porque cada chico también lo es.
Y creemos que crecer rodeados de objetos que celebren la diferencia ayuda a construir una mirada más amable sobre uno mismo y sobre los demás.
Mochitos no busca la perfección.
Busca crear pequeños compañeros que se quieran tal como son, con sus rarezas incluidas.